Satellites in the sky
sábado, 14 de diciembre de 2013
El personaje
Y ahí estaba, a miles de kilómetros de distancia, con toda esa claridad en la mirada pero sobre todo en el corazón, y tan bien lo sabía que cuando sentía las ganas inmensas de decirle que le extrañaba, cualquier parpadeo le regalaba la certeza de que como los libros cuando se terminan de leer nos hacen adorar al personaje no tanto por lo que fue, pero si por lo que nos hizo sentir y eso porque se convierten en más inventó nuestro que de quien los creo para empezar.
jueves, 17 de octubre de 2013
Jueves
Deje de odiar los jueves.... deje de leerte y ahora tengo sueño...
es como si los motivos amontonados se dispersaran y dejaran ver
lo que hay en el fondo de todo esto...
No odio los jueves, ni te odio a ti (nunca lo hice), no sé aún los motivos
reales, pero cada vez los pienso menos... pasado mañana contaré treinta
días... estoy segura de que los recordaré, y será como esos momentos
en los que miras atrás y de pronto lo entiendes todo o te deja un poco de
importar...
es como si los motivos amontonados se dispersaran y dejaran ver
lo que hay en el fondo de todo esto...
No odio los jueves, ni te odio a ti (nunca lo hice), no sé aún los motivos
reales, pero cada vez los pienso menos... pasado mañana contaré treinta
días... estoy segura de que los recordaré, y será como esos momentos
en los que miras atrás y de pronto lo entiendes todo o te deja un poco de
importar...
domingo, 13 de octubre de 2013
sábado, 12 de octubre de 2013
Un rayo que cae dos veces en el mismo lugar...
Y entonces llegaste a mi vida, con esa configuración de números y ese carisma que tanto me gusta y ahora extraño, en nuestro ultimo viaje en carretera te lo dije, y cuando lo dije pensé en lo que tú dijiste.. "un rayo jamás cae dos veces en el mismo lugar"... dijiste que era un mito, y yo lo sé.... pero también sé que ahora no estás, que decidiste irte y que sigo aún sin comprender si fue que yo misma te orille a alejarte, o si en verdad no estamos destinados a estar juntos, quizá sea eso, cada vez estás más lejos, cada vez que te leo entiendo menos, cada vez incluso te leo menos, y cada vez más regreso un poco a mi... es como si el tiempo fuera en reversa, y estuviera borrándolo todo. Me pregunto tantas cosas cuando te pienso, y me respondo cuando no lo hago. Sólo sé que ya no estás... y que tu determinación es mi respeto. Te extraño, tanto o más de lo que podría considerar entendible...
viernes, 11 de octubre de 2013
febrero dieciocho
Tenía 20 años cuando apareció en mi vida, para convertirse en un parte aguas, nunca te lo dije, pero cuando supe aquel día mientras me contabas emocionado que tu madre era Tauro y tu padre Acuario, y me di cuenta del día en que naciste, supe en esa parte profunda de mi alma que tu visita a mi espacio no era ninguna casualidad, aunque estaba en medio de un proceso de sanación, y que nuestra reunión parecía más laboral que personal, desde aquel abrazo ya se respiraba algo más, después vino tu comentario, esa relación de números perfecta, y entonces pensé que la vida me había regresado aquello que me había arrebatado siete años atrás.
Y así, casi al cumplir mis 21 llegó Diego, con toda esa cantidad inmensa de información, de ideas, de convicciones y de libertad como nunca antes había visto en una persona.
Cuando la vida me rebautizo con este nombre que porto orgullosa KI, él tuvo mucho que ver con esto, en ese entonces él era una persona sumamente espiritual, yo venía teniendo conflictos con las creencias y el sistema; los tuve desde siempre, pero no tenía idea a dónde canalizarlo. Pero el universo me lo mando, lo mando para que fuera la guía que yo necesitaba y sucedió casi igual, él llegó un día después de una caída que tuvo Padre de una escalera, estaba en terapia intensiva con una fractura en el cráneo, y ahí estaba Diego, con el animo que sostuvo a todos por cada día que el estuvo aquí, su venida no tuvo ningún plan romántico, nada estuvo premeditado, las cosas, la "magia" sucedió al vernos, al hacer contacto físico, al abrazarnos cuando nos vimos por primera vez... y fue increíble, así como sucedió con nosotros, y fue inevitable, porque ahora sé que son la clase de cosas de las que no puedes escapar, a las que estás destinado a vivir aunque intentes evadirlas, algo poderoso viene a cambiar toda tu existencia y a preguntarte si estás feliz donde estas y siempre al final la única opción que queda es fortalecer QUIÉN ERES.
Diego me decía Kiwi, por los ojos, éramos amigos, hablábamos mucho, me explicaba todo aquello en lo que creía, era hijo único, su madre estaba muy enferma, el la cuidaba pero se las arreglaba para poder ser un poco independiente de todo eso, hacía siempre muchas cosas, con tanto carisma, con el don por la gente, y con la maravilla de amar enseñar todo aquello que el aprendía, amaba los deportes extremos y tenía bien marcados sus sueños, y trabajó tan duro para hacerlos realidad que al momento de suceder no pude oponerme, al contrario, si le faltaban plumas a sus alas, yo se las puse...
Intentó siempre hacerme saber lo maravillosa que era, lo increíble que había en mi, dentro y fuera, conocí tantas cosas, descubrí la cantidad de posibilidades en la vida, descubrí el poder en mi interior, y descubrí mis propias capacidades, pero todo fue claro hasta el momento en que el se fue. El quería irse a NZ, yo lo sabía, mi alma también, así que vivimos una relación de pocos meses que lo fue todo, él me hizo prometerle que yo dejaría la ciudad donde nos conocimos por algo mejor, donde pudiera poner en práctica todo eso que yo amaba y sabía hacer, me hizo prometerle que sucedería en menos de un año o en un año y lo hice. Conocí el amor detallista y romántico, la correspondencia antigua, esperaba las cartas lentas, las postales, y toparme entre mi ropa algún recado que había dejado meses antes de su partida, y descubrí lo que es bueno merecer, que alguien te quiera, que es bueno dejarte amar, que es lindo recibir detalles, que es lindo que seas el todo para alguien.
Un día entre tantas platicas espirituales, descubrí que creo en Dios, pero no en la iglesia, conocí muchas más filosofías, muchas más formas de estar cerca de mi Dios, me hice adicta al incienso, a los ojos turcos, a los duendes, a leer y querer saber siempre más, y me deje ser, conocí a los seres de luz cuando el se marchó, en medio de una regresión; me conecte a mi centro, y lo ame sin reservas.
Otro día me dedico una canción, de James Blunt, You are beautiful... en la dedicación me llamó Ki, y cuando lo hizo me retumbo hasta el centro de mi universo... sentí como se me pegaba el alma al cuerpo y me abrace a ese sonido, ese sonido que era tan yo, y tan lleno de todo eso que yo deseaba ser y era, así nació Ki... cuando él me explico el significado, fue como gritar ¡Eureka!...
Festeje mis 21 a su lado en la gran ciudad, y con la leyenda de los 7 y los cambios que hay en la vida cada siete años, y no tenía idea de que era tan cierto hasta que se fue y todos esos cambios llegaron con su ausencia...
Era junio.. y había llegado el momento... el se iría finalmente y decidimos no despedirnos en el aeropuerto, así que me llevó a la terminal de autobuses para que yo volviera a mi realidad con todas esas herramientas para poder hacer el camino de mi vida, ese que se elige cuando descubres que la convicción es personal. Entonces nos despedimos, donde juré que nadie nunca más pisaría una terminal a mi lado. (no sucedió hasta que llegaste tú). Así que llegó el momento cruce del lado del autobus mientras el del otro lado del cristal dibujaba un corazón enorme y repetía las palabras más dulces y dolorosas del mundo... me fui... hecha un mar de lágrimas, me fui a hacer mi vida y lo deje volar... hasta que se me ocurrió la idea de ir hacia el, pero me detuvo en seco, el sueño era de el, no mío, y los sueños de los demás no se adoptan, se comparten, y mi sueño no estaba a esa distancia ni a esa latitud, así que me fui a vivir a Cuernavaca, porque tenía tanto de el, y porque todo lo que aprendí de mi misma estaba ahí, Ki nació ahí y ahí elegí vivir. Y el universo conspiró, y todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos, Diego llegó a mi vida para darle sentido a mis convicciones personales, para ayudarme a descubrir mi fuerza, mi fe, mi capacidad... siete años después llegaste tú...
Nacieron el mismo día, el mismo año, llegaron en una etapa siete, y ahora estoy intentado descubrir las herramientas que dejó tu paso en mi vida...
Y así, casi al cumplir mis 21 llegó Diego, con toda esa cantidad inmensa de información, de ideas, de convicciones y de libertad como nunca antes había visto en una persona.
Cuando la vida me rebautizo con este nombre que porto orgullosa KI, él tuvo mucho que ver con esto, en ese entonces él era una persona sumamente espiritual, yo venía teniendo conflictos con las creencias y el sistema; los tuve desde siempre, pero no tenía idea a dónde canalizarlo. Pero el universo me lo mando, lo mando para que fuera la guía que yo necesitaba y sucedió casi igual, él llegó un día después de una caída que tuvo Padre de una escalera, estaba en terapia intensiva con una fractura en el cráneo, y ahí estaba Diego, con el animo que sostuvo a todos por cada día que el estuvo aquí, su venida no tuvo ningún plan romántico, nada estuvo premeditado, las cosas, la "magia" sucedió al vernos, al hacer contacto físico, al abrazarnos cuando nos vimos por primera vez... y fue increíble, así como sucedió con nosotros, y fue inevitable, porque ahora sé que son la clase de cosas de las que no puedes escapar, a las que estás destinado a vivir aunque intentes evadirlas, algo poderoso viene a cambiar toda tu existencia y a preguntarte si estás feliz donde estas y siempre al final la única opción que queda es fortalecer QUIÉN ERES.
Diego me decía Kiwi, por los ojos, éramos amigos, hablábamos mucho, me explicaba todo aquello en lo que creía, era hijo único, su madre estaba muy enferma, el la cuidaba pero se las arreglaba para poder ser un poco independiente de todo eso, hacía siempre muchas cosas, con tanto carisma, con el don por la gente, y con la maravilla de amar enseñar todo aquello que el aprendía, amaba los deportes extremos y tenía bien marcados sus sueños, y trabajó tan duro para hacerlos realidad que al momento de suceder no pude oponerme, al contrario, si le faltaban plumas a sus alas, yo se las puse...
Intentó siempre hacerme saber lo maravillosa que era, lo increíble que había en mi, dentro y fuera, conocí tantas cosas, descubrí la cantidad de posibilidades en la vida, descubrí el poder en mi interior, y descubrí mis propias capacidades, pero todo fue claro hasta el momento en que el se fue. El quería irse a NZ, yo lo sabía, mi alma también, así que vivimos una relación de pocos meses que lo fue todo, él me hizo prometerle que yo dejaría la ciudad donde nos conocimos por algo mejor, donde pudiera poner en práctica todo eso que yo amaba y sabía hacer, me hizo prometerle que sucedería en menos de un año o en un año y lo hice. Conocí el amor detallista y romántico, la correspondencia antigua, esperaba las cartas lentas, las postales, y toparme entre mi ropa algún recado que había dejado meses antes de su partida, y descubrí lo que es bueno merecer, que alguien te quiera, que es bueno dejarte amar, que es lindo recibir detalles, que es lindo que seas el todo para alguien.
Un día entre tantas platicas espirituales, descubrí que creo en Dios, pero no en la iglesia, conocí muchas más filosofías, muchas más formas de estar cerca de mi Dios, me hice adicta al incienso, a los ojos turcos, a los duendes, a leer y querer saber siempre más, y me deje ser, conocí a los seres de luz cuando el se marchó, en medio de una regresión; me conecte a mi centro, y lo ame sin reservas.
Otro día me dedico una canción, de James Blunt, You are beautiful... en la dedicación me llamó Ki, y cuando lo hizo me retumbo hasta el centro de mi universo... sentí como se me pegaba el alma al cuerpo y me abrace a ese sonido, ese sonido que era tan yo, y tan lleno de todo eso que yo deseaba ser y era, así nació Ki... cuando él me explico el significado, fue como gritar ¡Eureka!...
Festeje mis 21 a su lado en la gran ciudad, y con la leyenda de los 7 y los cambios que hay en la vida cada siete años, y no tenía idea de que era tan cierto hasta que se fue y todos esos cambios llegaron con su ausencia...
Era junio.. y había llegado el momento... el se iría finalmente y decidimos no despedirnos en el aeropuerto, así que me llevó a la terminal de autobuses para que yo volviera a mi realidad con todas esas herramientas para poder hacer el camino de mi vida, ese que se elige cuando descubres que la convicción es personal. Entonces nos despedimos, donde juré que nadie nunca más pisaría una terminal a mi lado. (no sucedió hasta que llegaste tú). Así que llegó el momento cruce del lado del autobus mientras el del otro lado del cristal dibujaba un corazón enorme y repetía las palabras más dulces y dolorosas del mundo... me fui... hecha un mar de lágrimas, me fui a hacer mi vida y lo deje volar... hasta que se me ocurrió la idea de ir hacia el, pero me detuvo en seco, el sueño era de el, no mío, y los sueños de los demás no se adoptan, se comparten, y mi sueño no estaba a esa distancia ni a esa latitud, así que me fui a vivir a Cuernavaca, porque tenía tanto de el, y porque todo lo que aprendí de mi misma estaba ahí, Ki nació ahí y ahí elegí vivir. Y el universo conspiró, y todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos, Diego llegó a mi vida para darle sentido a mis convicciones personales, para ayudarme a descubrir mi fuerza, mi fe, mi capacidad... siete años después llegaste tú...
Nacieron el mismo día, el mismo año, llegaron en una etapa siete, y ahora estoy intentado descubrir las herramientas que dejó tu paso en mi vida...
lunes, 30 de septiembre de 2013
Por creer...
Mi esperanza es como esas ramas que les salen a las casas, a las paredes, al cemento de las calles. Resistente.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Carta
"Cuando alguien desaparece de tu vida, puede que no vayas a volver a ver a esa persona nunca más, así podrás decirle todas las cosas que te quedan, que te gustaría decirle. Coges papel y lápiz y escribes una carta. Que puede ser eterna o puede ser una palabra. Se la escribes a esa persona que se fue, pero no la mandas, la doblas y la acercas a una llama y la quemas. Se la lleva el viento y así el dolor no se te queda tan dentro."
Es el momento de escribirte lo que nunca fui capaz de decirte. Aunque sea tarde, escribir lo que ha sucedido en una carta que no te voy a mandar. Que no vas a recibir nunca, que como tú me enseñaste, en cuanto acabe la quemaré, mis sentimientos se pondrán a arder, y así el dolor, no se quedará tan dentro.
Esta vez sólo quiero ser claro. Sería imbécil si no grito que me he equivocado contigo, que la he cagado pero bien. En el principio he intentado avanzar sin apartar antes las cosas que me impedían, agarrado al pasado, mirando para atrás, queriendo olvidar pero sin parar de recordar. Que locura, empeñado en quedarme ahí, en medio de un lado y del otro, sin perdonar, sin perdonarme, sin avanzar.
¿Dónde está el secreto del futuro?
Puede que esté en fijarse bien, y en avanzar, mirar más cerca, tan cerca que lo borroso se vuelve nítido, se vuelve claro...
¡Claro! Hay cosas que pasaron antes, mucho antes, no quiero esperar milagros, sólo que las cosas pasen, o no. Sí, no, sí, no. Y ahora lo tendría claro, pero ahora ya no depende de mí, sino de ti. Te quiero.
Es el momento de escribirte lo que nunca fui capaz de decirte. Aunque sea tarde, escribir lo que ha sucedido en una carta que no te voy a mandar. Que no vas a recibir nunca, que como tú me enseñaste, en cuanto acabe la quemaré, mis sentimientos se pondrán a arder, y así el dolor, no se quedará tan dentro.
Esta vez sólo quiero ser claro. Sería imbécil si no grito que me he equivocado contigo, que la he cagado pero bien. En el principio he intentado avanzar sin apartar antes las cosas que me impedían, agarrado al pasado, mirando para atrás, queriendo olvidar pero sin parar de recordar. Que locura, empeñado en quedarme ahí, en medio de un lado y del otro, sin perdonar, sin perdonarme, sin avanzar.
¿Dónde está el secreto del futuro?
Puede que esté en fijarse bien, y en avanzar, mirar más cerca, tan cerca que lo borroso se vuelve nítido, se vuelve claro...
¡Claro! Hay cosas que pasaron antes, mucho antes, no quiero esperar milagros, sólo que las cosas pasen, o no. Sí, no, sí, no. Y ahora lo tendría claro, pero ahora ya no depende de mí, sino de ti. Te quiero.
De Profundis
Espero que nuestro encuentro sea como debería ser un encuentro entre tú y yo, después de todo lo ocurrido. En los viejos tiempos hubo siempre un ancho abismo entre nosotros, el abismo del Arte conseguido y la cul- tura adquirida; ahora hay entre nosotros un abismo todavía mayor, el abismo del Dolor; pero para la Humildad nada es imposible, y para el Amor todo es fácil.
En cuanto a la carta con que respondas a ésta, puede ser todo lo larga o corta que tú quieras. Dirige el sobre al Director de la Prisión de Rea- ding. Dentro, en otro sobre abierto, pon tu carta para mí: si el papel es muy fino no escribas por los dos lados, porque así a otros les cuesta tra- bajo leer. Yo te he escrito con total libertad. Tú me puedes escribir igual. Lo que he de saber de ti es por qué no has hecho ningún intento de es- cribirme, desde el mes de agosto del año antepasado, y más particular- mente después de que, en mayo del año pasado, hace ahora once meses, supieras, y reconocieras ante otros que sabías, cuánto me habías hecho sufrir, y cómo yo era consciente. Un mes tras otro esperé noticias tuyas.Aunque no hubiera estado esperando, aunque te hubiera cerrado la puerta, deberías haber recordado que nadie puede cerrar las puertas al Amor para siempre. El juez injusto del Evangelio acaba por levantarse para dar una decisión justa porque la justicia llama todos los días a su puerta; y de noche el amigo en cuyo corazón no hay amistad de verdad cede al cabo ante su amigo «por su importunidad». No hay cárcel en el mundo que el Amor no pueda asaltar. Si eso no lo has entendido, es que no has entendido nada del Amor. También quiero que me cuentes todo
lo relativo a tu artículo sobre mí para el Mercure de France. Algo sé de él. Dame citas literales. Está compuesto en letras de molde. Dame tam- bién las palabras exactas de la dedicatoria de tus poemas. Si están en prosa, cita la prosa; si en verso, cita el verso. No me cabe duda de que será hermosa. Escríbeme con toda franqueza sobre ti; sobre tu vida; tus amigos; tus ocupaciones; tus libros. Háblame de tu libro y su acogida. Lo que tengas que decir en tu descargo, dilo sin miedo. No escribas lo que no sientes: eso es todo. Si en tu carta hay algo de falso o fingido, lo de- tectaré en seguida por el tono. No por nada, ni en vano, en mi culto de toda la vida a la literatura me he hecho
Miser of sound and syllable, no less Than Midas of his coinage.
[Avaro de sonidos y de dabas, / como Midas de sus monedas.]
Recuerda también que aún estoy por conocerte. Quizá estemos aún por conocernos.
Acerca de ti no me queda más que una última cosa que decir. No te dé miedo el pasado. Si te dicen que es irrevocable, no lo creas. El pasado, el presente y el futuro no son sino un momento a la vista de Dios, a cuya vista debemos tratar de vivir. El tiempo y el espacio, la sucesión y la ex- tensión, son meras condiciones accidentales del Pensamiento. La Imagi- nación puede trascenderlos, y moverse en una esfera libre de existencias ideales. Las cosas, además, son en su esencia lo que queremos que sean. Una cosa es según el modo en que se la mire. «Allí donde otros», dice Blake, «no ven más que la Aurora que despunta sobre el monte, yo veo a los hijos de Dios clamando de alegría». Lo que para el mundo y para mí mismo parecía mi futuro, yo lo perdí irremisiblemente cuando me dejé incitar a querellarme contra tu padre; me atrevo a decir que lo había perdido, en realidad, mucho antes. Lo que tengo ante mí es mi pasado. He de conseguir mirarlo con otros ojos, hacer que el mundo lo mire con otros ojos, hacer que Dios lo mire con otros ojos. Eso no lo puedo conse- guir soslayándolo, ni menospreciándolo, ni alabándolo, ni negándolo. Únicamente se puede hacer aceptándolo plenamente como una parte inevitable de la evolución de mi vida y mi carácter: inclinando la cabeza a todo lo que he sufrido. Cuán lejos estoy de la verdadera templanza de ánimo, esta carta con sus humores inciertos y cambiantes, su sarcasmo y su amargura, sus aspiraciones y su incapacidad de realizar esas aspi- raciones, te lo mostrará muy claramente. Pero no olvides en qué terrible escuela estoy haciendo los deberes. Y aun siendo como soy incompleto eimperfecto, aun así quizá tengas todavía mucho que ganar de mí. Viniste a mí para aprender el Placer de la Vida y el Placer del Arte. Acaso se me haya escogido para enseñarte algo que es mucho más maravilloso, el sig- nificado del Dolor y su belleza. Tu amigo que te quiere,
Oscar Wilde
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Satellites in the sky