domingo, 29 de septiembre de 2013

Carta

"Cuando alguien desaparece de tu vida, puede que no vayas a volver a ver a esa persona nunca más, así podrás decirle todas las cosas que te quedan, que te gustaría decirle. Coges papel y lápiz y escribes una carta. Que puede ser eterna o puede ser una palabra. Se la escribes a esa persona que se fue, pero no la mandas, la doblas y la acercas a una llama y la quemas. Se la lleva el viento y así el dolor no se te queda tan dentro."


Es el momento de escribirte lo que nunca fui capaz de decirte. Aunque sea tarde, escribir lo que ha sucedido en una carta que no te voy a mandar. Que no vas a recibir nunca, que como tú me enseñaste, en cuanto acabe la quemaré, mis sentimientos se pondrán a arder, y así el dolor, no se quedará tan dentro. 
Esta vez sólo quiero ser claro. Sería imbécil si no grito que me he equivocado contigo, que la he cagado pero bien. En el principio he intentado avanzar sin apartar antes las cosas que me impedían, agarrado al pasado, mirando para atrás, queriendo olvidar pero sin parar de recordar. Que locura, empeñado en quedarme ahí, en medio de un lado y del otro, sin perdonar, sin perdonarme, sin avanzar. 
¿Dónde está el secreto del futuro? 
Puede que esté en fijarse bien, y en avanzar, mirar más cerca, tan cerca que lo borroso se vuelve nítido, se vuelve claro... 
¡Claro! Hay cosas que pasaron antes, mucho antes, no quiero esperar milagros, sólo que las cosas pasen, o no. Sí, no, sí, no. Y ahora lo tendría claro, pero ahora ya no depende de mí, sino de ti. Te quiero. 

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