sábado, 21 de septiembre de 2013

Carta a tu ausencia.

Porque no puedo negarte, que te quise sin querer, y más que a nadie... susurra cantando Jorge Drexler cuando me ha amanecido el día...
Pienso en ti, en tu ausencia que aún me duele, pero que extrañamente he aceptado y respetado, supongo que haber intentado hasta el final dejó la certeza que necesitaba para continuar. He hablado mucho, es curioso como las personas más importantes de mi vida se han acercado ahora, y he podido sanar, escuchándome y leyéndome una y otra vez, y encontrando más tranquilidad al darme cuenta de que en la vida todo suma si tú mismo lo decides.
Es verdad lo que leí: "Y es que cuando has sufrido mucho, llega el día en el que todo empieza a doler menos..." Y no es que duela menos, es quizá que entiendes que sin suceder todo esto no podrías aprender la lección, hay algo que me hace sentir que estoy más cerca de llegar a donde quiero, porque ahora sí sé a donde quiero llegar. Y en gran parte has sido tú, quien me mostró lo que esta bien merecer, fuiste el hombre diferente, fuiste de lo mejor que me ha pasado, una gran lección, has sido el motor que empujó a mi alma a decidir sacar todas esas cosas que no quiero, ponerlas al sol, para hacerlas polvo y se esfumen finalmente, porque contrario a lo que pensaste, quise ser mejor para mi para poder darme lo mejor y eso era poder darme a ti; tu ausencia ayudará y esta ayudando, la decisión esta tomada, y no tengo ningún otro camino que aquella calle de un sólo sentido que dice: adelante.
Tengo tanta gratitud para ti envuelta con listón de seda, que la enviare al cielo para que te sea entregada intacta. Llevo tu sonrisa como el estandarte de la actitud ante la vida, llevo tu "no" como el SI a mi verdadera metamorfosis, y el potencial de ser como esas mariposas que salen de la ventana de tu madre, que me provocaban tanto miedo al ser orugas y tanta fascinación al convertirse en mariposas, porque es lo que somos todos.
Envuelta en mi capullo, extrañare tu ausencia los días que deban ser y lloraré lo que tenga que llorar y seguiré porque detenerse es un lujo caro que no sirve para nada. Y al final las mariposas tienen que volar.
Sumaste. Que nunca quepa duda. 

No hay comentarios: