Existen océanos de lágrimas que las mujeres jamás han llorado, pues les han enseñado a llevarse a la tumba los secretos de su madre y su padre, de los hombres y la sociedad y los suyos propios. El llanto de una mujer siempre se ha considerado muy peligroso porque abre las cerraduras y los pestillos de los secretos que lleva dentro. Pero en realidad, por el bien del alma salvaje de la mujer, es mejor llorar."
Me asombra lo poco que lloran las mujeres hoy en día y que, encima lo hagan como pidiendo perdón. Me preocupa que la verguenza o el desuso nos está arrebatando esa función tan natural. Ser un árbol florido y húmedo es esencial, pues, de lo contrario nos rompemos. LLorar es bueno y está bien. No resuelve el dilema pero permite que el proceso continue y no se interrumpa.
A veces, una mujer dice: "Estoy harta de llorar, estoy hasta la coronilla, quiero detenerme". Pero es su alma la que derrama lágrimas y éstas son su protección. Por consiguiente tiene que seguir haciendolo hasta que termina su necesidad. Algunas mujeres se asombran de la cantidad de agua que puede producir su cuerpo cuando lloran. Eso no dura eternamente, sólo hasta que alma termina de expresarse de esta sabia y profunda manera.
-Clarissa Pinkola Esté , Mujeres que corren con los lobos-
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