viernes, 27 de septiembre de 2013

N.

Tocó una y otra vez, ella lo escucho pero no hizo nada, la puerta tenía seguro, el seguía tocando y llamándola, de pronto nada, silencio, entonces ruidos, el buscaba algo que pudiera abrir la puerta, y lo encontró, los ruidos eran más altos, su miedo también hacia ruido... Logró abrir la puerta, se acercó, la llamó, pero ella no respindió, tenia las cobijas hasta la cabeza, pero estaba despierta, ya no hablaría más, al menos no con el.
El se acerco, bajo las cobijas, necesitaba saber que estaba respirando, ella sentía su miedo y era incómodo, así que hizo un pequeño sonido, sólo para calmar el ruido tan callado de su miedo para que la dejara en paz, entonces su calma, el subió las cobijas, la vio respirar, la escuchó. Pero no vio la herida que sus palabras le provocaron la noche anterior. 
Se retiró tranquilo, y cerró la puerta, dejándola ahí con la herida abierta, sin telescopio esta vez... 

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